El arte del Graffiti no busca solo la consecución de un producto, sino la vivencia de una experiencia. En consecuencia, es una forma de ver el mundo, de sentirlo y de formar parte de él. La formación en el arte del Graffiti conecta al soñador con su entorno y le permite desarrollarse como una persona vital, feliz, motivada, capaz de tener iniciativas, de crear y de descubrir por sus propios medios, aumentando así la seguridad en sí mismo.